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Desapareciendo.

domingo, 27 de diciembre del 2009 a las 01:37

Quizás podría escribir apareciendo. Más fuerte, más alto, más rápido. No por capacidades, si no por razones. Aquí nace verdaderamente el título de hoy, dos años después del último. Me preguntaba el porque había desaparecido; además, ciertas conversaciones me obligan a pregutnamelo. Empieza cuando abandono el escribir con cierta regularidad y luego le sigue la siguiente conversación con un amigo:

- ¿Qué tal con ella?

- Bien, demasiado bien.

- ¿Por qué demasiado?

- Porque quiero que sea para siempre.

Muchos direis: "joder, si es verdad". Y yo diré: "¡una mierda!" Dire una mierda porque me veo escribiendo dos años después. Porque hoy vuelvo más alto, más fuerte, más rápido. En definitiva, más razonble. Y no me parece razonable decir demasiado a una cosa que quieres que sea para siempre. Estar dispuesto a dejarlo, si es verdad, por miedo. ¿Somos cada uno Descartes? ¿Somos ontofóbicos? ¿Por qué nos da miedo lo que sucede?

Hoy puedo decirlo: abandonas por falta de razones. Por esto deje de escribir, porque no eran buenas razones el escribir bien o mal, que me lean o no, que quede bien, que mole,... una razón es tener algo que decir. Hoy lo tengo, y es sencillo: "Yo estoy". Y lo digo delante de lo que sucede y lo que pasa. No dando la espalda. Sin miedo y con la cabeza más alta. No porque sea un puto genio loco, si no porque tengo una sola razón: que quiero ser y que soy. Que es lo mismo, puesto que no puedo querer ser sin ser. Este es el acontecer que me obliga a afirmar cada segundo de mi vida; no solo que quiero, si no que soy.

La reencarnación no exite, lo he dudado al releer la conversación anterior; no somos todos Descartes, solo lo son aquellos que no miran lo que hay si no lo que tienen en la cabeza. ¡Que acojone! Ahora que podemos ir en tren más rápido; volar más alto y acelerar más fuerte nos encerramos en nuestras cabezas. Tanta seguridad quizás es innecesaria si no salimos de nuestras cabezas. Estamos inventando mundos en los que no sufrir, por lo mismo de siempre: nos faltan razones por las cosas.

Quizás mañana volveré a escribir.

Desapareciendo.

sábado, 26 de diciembre del 2009 a las 23:10
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Uno al hacer se cansa. Nadie lo creo al decirlo, pero hace falta vernos en acción y nos encontramos en todo momento con abandonos. Eso ha sucedido. Abandoné. Así, sin más. No vale denfender posiciones, solo hace falta buscar el motivo del abandono: este es fácil, muy fácil. Se trata de no tener razones para empezar, solo un par de huevos. De esta forma, al final, en este caso después de 8 miserables mensajes.

Por huevos uno empieza con fuerza; con mil ideas en la cabeza, miles de deseos de hacer y deshacer; millones de palabras, letras, espacios, frases, temas,... que acaban en el olvido. Por que todo el voluntarismo del mundo es finito. Es altamente finito. Pensaba, estos días de Navidad, en la necesidad de buscar de donde nacen todas estas energias que nos mueven. Un Coca-colin con una amigo me mostraba la posible respuesta, así iba la conversación:

- ¿Qué tal estos meses?

- Bien, demasiado bien.

-¿Por?

- Porque lo quiere para siempre.

Aquí reside una gran problemática. empezamos con fuerza, con ideas, ganas, ilusión,... pero al no tener un porque, ni un saber por que lo hacemos se convierte en una carga. Además, mi compañero se olvidaba de quien era. Es acojonante. Me sorprendía oír a un gran amigo lector, estudiado, que no vive lo que acontece si no aquello que puede decir de las cosas. Descartes es el gran hombre; la reencarnación es verdad: todos somos Descartes. Somos ontofóbicos, miedosos de aquello que existe. Esto hace desaparecer las fuerzas, la alegría, las ganas,...

Me gustaría aconsejar, decirnos que hacer,... pero solo nos vale volver a la vida. Volver a todo aquello que nos sucede y que podemos tocar. Descubrir en cada cosa el todo; el todo que nos permita no dudar nunca más. Haber que pasa el primer día que uno dé un paso, quizás nos sorprenderemos todos.

 

22/10/2007

martes, 23 de octubre del 2007 a las 01:37
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Sentados delante de múltiples gin tonics empezamos conversaciones absurdas que no llevan a ningún sitio. Conversaciones de mocos untados en tostadas que equivalen a una motocicleta al ser ingeridas. Besos que al ser dados equivaldrían a millones; penetraciones que nos llevarían al ser desechos sociales que al tener recompensa aparecen como grandes oportunidades,… ejemplos de cómo el hombre se esta perdiendo en papeles de distintos colores, podrido por su afán hay millones, no sólo estos que anteriormente he presentado. Estos que más arriba están escritos son algunos de los que he oído últimamente. Nunca podré entender la capacidad que tiene el dinero de someter al que fue su creador; la creación ha superado al creador y lo ha sometido, ¡que idiotez!

El hombre a la deriva intentando sobreponerse a los peores obstáculos: Dios, las leyes, la Amistad, el Amor, la Dignidad, la Felicidad, … y así una larga lista de cosas que no hacen más que desaparecer al ser servidores del dinero, busca sin importarle lo que va dejando atrás arcas llenas de dinero. Parece incomprensible como un simple papelito, dejémonos de engañar: el dinero aparece como una convención social, puede acabar con el deseo del hombre, puede acabar con el hombre por completo.

 Actualmente la gente piensa que el dinero es lo que colma el deseo del hombre, pero siguiendo la sabiduría popular nos encontramos con un bonito refrán: “cuanto más tenemos más queremos”. El dinero es una fuente inagotable de desdicha, de desilusión, de caras largas y sufrimientos penosos. Con esto no digo que el rico no pueda ser feliz, lo que si deseo expresar la dificultad que tiene el servidor del dinero de serlo. El dinero no es malo tomado como herramienta para servir a los demás, si cuando aparece como absoluto. Esto me lleva a hacer referencia a un texto leído últimamente que dice que al perder el sentido el método aparece como un absoluto que te somete, que acaba con lo que es verdaderamente real. Si intentamos ser felices mediante un método pero la felicidad no existe acabamos siendo unos servidores del método sin sentido, unos sometidos a lo absurdo. Sería como caminar en círculos esperando que algo nuevo apareciese en tu camino. La sociedad actual esta en esta situación: el dinero, una herramienta para facilitar el intercambio y para hacer más claras y fáciles las cosas se ha convertido en un absoluto, el objetivo primordial y último de muchas vidas. Lo que era una herramienta es ahora una finalidad, entrando así en un absurdo. El texto entes mencionado remarcaba esto: no perder el encuentro que da sentido al método para poder seguir en lo cierto, para seguir en la misma dirección para la que se busco o encontró el método. Deseamos ser felices y por esto nos ayudamos de métodos, que al perder la felicidad su rol de objetivo pierden su certeza, su necesidad.

 El dinero tomado como fin, como es visto actualmente, es ya nada un mero absurdo que no nos lleva a nada, sólo a querer más de lo mismo sin saber muy bien el porque. El hombre se rompe al no tener claro el porque de lo que tiene y hace, y ahora la única respuesta es por el dinero. Peor si tomemos a este en su esencia nos encontramos que es una herramienta que nos remete a un objetivo anterior. Este objetivo no es otro que la felicidad del hombre, el único objetivo real y digno de ser buscado. El hombre busca erróneamente en absurdos y herramientas que le sirven, reduciendo así tanto su vida como la función de las mismas. Buscar este objetivo primero y único necesita de un camino humano, para seguirse de un saberse querido por aquello que nos hace, que nos permite vivir al 100% cada día. Aquí seguiré cada día, mientras la realidad me permita decir algo. Servir y servirse y como hacerlo mejor, eso debe ser nuestra preocupación, no por cuanto estamos dispuestos a chupar pollas. Muchos lo acaban haciendo cada día gratis.

16/10/2007

miércoles, 17 de octubre del 2007 a las 01:43
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El hombre sometido a la barbarie, al sinsentido acaba por comerse a su mujer. Podria pensarse que esa es la única forma real de ser una misma persona, hacer de ambos uno solo y así ser una veritable unidad. Esta debe ser la forma pagana de unirse, de hacerse uno con los demás: comiendoselos. Llegados a este punto es necesario valorar las relaciones que cada día tenemos, preguntarnos por neustra forma de relacionarnos. La posibilidad existe y parece que ciertos entes la practican con sus esposas y amigos, así que es bueno tomarlo como posibilidad de vida: al levantarte te encuentras a tu madre, a la que quieres una barbaridad, y no le das un beso, sino un bocado; vas donde tengas que ir y por el camino te encuentras a tu amigo de sexto de priamria, amigos de sagre, así que decides desayunartelo; comés en aquel lugar que el camarero es intimo amigo tuyo, el tipo con el que vas de copas los fines de semana, así que a la que te da la mano le arrancas el meñique y lo guardas hasta el café; acabas de trabajar, llegás a casa y esta tú madre en el sofá (ahora sin mejilla) y tú padre leyendo el periodico así que al saludarlo le comés el pulgar izquierdo, quedandose sin herramienta para pasar la página; tú novia, que no la has visto a lo largo del día te manda un mensaje en el que pone: "quiero acabarme tu pie izquierdo, te quiero cosa",... y así cada día, hasta que llega un día en que ya no te quedan relaciones reales o apetito para seguir comiendo. ¿Esto que significa? que no por tenerlos más adentro los quieres más, y eso en todo.

Me pregunto despues de todo esto como se puede ser capaz de comerse un semejante, un igual. Sólo hay un cuerpo que comiendotelo te permita mejorar esa relación, y con esta la tuya con el mundo. Esta injesta es la que nos permite mejorar nuestras realciones, no por ser deliciosa, sino por abrir nuestra vida al mundo. Es la comida más importante de la semna, sin lugar a dudas; la que realmente nos alimenta.  Con todo esto me encuentro en un camino del que no encuentro salida: los tipos actuales conciben el comerse a su mujer por amor y creen en dioses que no se han dado a los demás en cuerpo y alma. Creen en Dioses externos, extraños que se alejan a pasos agigantados de nosotros, y por contra encuentran la respuesta  a su relación en la injesta. ¿Nos hemos perdido?¿No sabemos buscar y mezclamos cosas? Vivimos las relaciones con los demás de forma incorrecta, no permitiendoles más vida que la que nosotros imponemos, hasta el punto de comernos a alguien. Anulamos la libertad de los demás en benefició propio y lo defendemos como forma de vida.  Por contra nuestra relación con Dios la vivimos de una manera totalmente distinta: aquel ente que nada tiene que ver con nosotros, que está pero que no está; lo alejamos absolutamente de nosotros, hasta el punto de anularlo. Llegamos hacer Dios a la nada, la puta nada.

Como conclusión: aquellos que gozan de vidas distintas a las nuestras los tratamos como si fueran nuestra vida, los sometemos, los ahcemos nuestros. A Dios lo tratamos como aquello alejado, que no nos es propio y que nosotros no le pertenecemos; aquello estraño y lejano. Se han cambiado las posiciones, desmontando al hombre y llevandolo a la locura, a la perdición.  ¿Es ahora la transvaloración?

Necesitamos un orden no desordenado que nos permita poner de nuevo todo en su sitio, todo donde toca. Debemos volver a vivir las relaciones como se merecen y como deben ser vividas, no perdiendonos en equivocaciones descabelladas. Dios se ofrece para ser comido, para entrar en nosotros y hacernos crecer si nosotros así lo decidimos; los otros hombres en cambio estan fuera de nosotros por ser distintos, por no residir en el fondo de nuestro corazón. Comerse a alguien no es ser uno con el otro, es ser un guilipollas, un tarado.  

15/10/2007

martes, 16 de octubre del 2007 a las 00:59
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No entiendo el mundo como una dialectica entre límites de absolutos, pero no hay que restarle a ésta la importancia que tiene en nuestra vida. Es cierto que la gente al vivir en dos polos del todo opuestos se desmonta, se parte. Tenemos una vida y no podemos ir partiendola como se nos antoje y pretender que no suceda nada, ¡asi no son las cosas! Parece, al menos al escucharnos, que todo el mundo sabe que quiere y como lo quiera. Todos sabemos que nos hace felices y con quien y muchos no lo hacemos por motivos dispares, lo jodido es que lo sabemos¿Pero, que hacemos entonces? Intentamos vivir partidos y así no perder el control, tener las riendas de nuestra, aquí es donde aparece la equivocación, vida nos puede más que anular el orgullo y vivir una sola vida. Es cierto que es díficil de ver, de ser sinceros y juzgar nuestra vida con la dureza que es necesaria para ver todo esto; es cierto, además, que el verlo no significa que lo creamos, que cambiemos y mucho menos que lo aceptemos. Quizás es lo más complicado en esta vida: coger nuestra vida y juzgarla con la dureza que lo hacemos con aquellas que nos son ajenas.  Lo que impide este juicio es nuestra fragilidad, nuestro orgullo que se siente herido al pensar que puede esatr equivocandose viviendo como vive. ¿Que hacemos al (no querer) ver esto? nos enajenamos, perdiendo por completo la riendas de la vida, volviendo de nuevo a vivir dialecticamente (de aquí la importancia) puesto que pensamos una cosa(no estamos bien como estamos) y vivimos de otra(no hacemos nada para cambiarlo).  Aquí es donde el hombre peta, rebienta, se corta,... y empieza un decaimiento hacia la deseperación; aquí empieza una caida libre al Prozac y los destilados, nos convertimos en autenticas destilerias afarmaceuticadas.  La dialectica es hoy, por lo tanto, más importante que en epocas napoleonicas, en estos momentos la dialectica se encuentra secularizada y convertida, ya no en explicación como pretendio Hegel o Marx, sino en la causa real de los problemas que sufren las personas. La dialectica como imperativo a causa del miedo al que diran, al fracaso,... es el autentico problema de la existencia.

El hombre pierde el sentido de la vida al no encontrar en ella las herramientas necesarias para vivirla. El orgullo entonces no permite dejarse en manos de otro, donde realmente aparece la vida, sino que nos somete no permitiendonos el cambio, no permitiendo dejar a tras la enajenación que vivimos. La vida, para muchos, a perdido la importancia puesto que no la viven como propia, sino que se encuentran en una doble existencia que acaba con la propia vida. la vida vivida como lo hacemos actualmente es una caer a diario en contradicción. Hemos dejado de vivir una vida, para pasar a vivir dos en el mejor de los casos, tres, cuatro,...  pero si esto es así  y realmente vivimos ajenos a nuestra vida, ¿porque no somos capaces de críticarla como hacemos con las demás? porque aun no viviendola la queremos, puesto que es la única cosa que nos permite vivir en una certeza: la vida es un regalo de alguien que nos quiere, o vivimos con esta certeza o seguiremos partidos, muriendo cada día.

14/10/2007

lunes, 15 de octubre del 2007 a las 02:59
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Así estabamos ha altas horas con un par de buenos amigos.  A las afueras a altas horas de algo así como una discoteca. De pie esperando nuestra oportunidad para entrar y dejar de pagar un dinero que no tenemos. Tiritando a causa del frio. Mientras esperamos al contacto que nos tiene que dar la oportunidad de ser unos "ilegales", nos encontramos ante un tipo (resulto ser un muy buen tipo) con gorra y cierto deje enrollado. Allí estabamos nosotros dispuestos a reir un poquito, menos de lo querido, de aquel chaval ataviado con gorra siendo una noche cerrada y fria. Así que atacamos por lo obvio: la gorra. Parece que nos oye y viene descaminando lo caminado antes de oirnos; se encara, le respondemos con el mismo pasotismo con que nos hemos reido de él y parece que no llegará la sangre al rio. Poco tiempo despues nuestra solitaria víctima aparece con un numero elevado de pseudomatones en busca de venganza, y allí seguimos, con la misma actitud que cuando vino solo. Parece que ellos son más y mucho más fuertes, eso no nos calla sino que nos permite más burla, jodiendo un poquito más si cabe a los objetos de esta. Hay un momento en  que desconecto y decido anular mi capacidad auditiva y pienso lo que pasa por la mente del que ahora es nuestro atacante. Nos odia por parecer pijos, tranquilos y más de ciudad que él. Así que arremete con insultos absurdos, tratandonos como barbaros en una ciudad extrangera. Nos grita, insulta y se acalora por culpa de su, por decirlo de alguna manera, complejo de inferioridad creado por su cabeza y su inseguridad. El tipo parece que le molesta que le vacilen unos tipos de más ciudad que él, no que le vacilen a secas. Debe ser que son más hombretones aquellos que respiran más humo y pierden tiempo en trayecto imposibles. Así que nuestro nuevo amigo pone las tonterias creadas por su cabeza, absurdas de cojones, en nuestra boca; el chaval no para de vociferar consignas populistas a favor de los pueblos, de los desfavorecidos, según él, que no vienen de una gran ciudad,... sus amigos siguen las afirmaciones creadas a partir de la nada de su comapñero, así que acaban contandonos historias de pseudocowboy, cazas con las manos desnuda al estilo cocodrilo dundee,...y así hacer despertar un miedo qeu no tenemos.  Sin que nosotros podamos explicarnos, sin poder decir que tambien somos de pueblo, que no de una gran ciudad. Al volver a la realidad veo que somos amigos, que el tipo nos pide perdon y entiende que ha hecho el guilipollas. Encima nos conocia de hace tiempo, de vernos correr por aquellas calles que según él nos eran tan estrañas.

 A que viene todo esto, se deben pregutnar. viene a que no podemos inventarnos la realidad, que no pdoemos vivir en fantasias absurdas y hacer de ilusiones y imaginaciones realidades. No somos creadores mas que dentro de la propia cabeza, fuera las cosas siguen igual que cuando empezamos a imaginar, y por lo tanto a abandonar aquello que es real.  Quiero decir que nos dejemos de tonterias absurdas y entremos en la realidad con sencillez, sin prejuicios y sin dudas. Al entrar veremos que será siempre la misma cosa la que nos permité vivir de forma absoluta y completa lo que hasta ahora a sido defendido y a veces abandonado: la realidad. Este chico quizás le falte este punto que le de seguridad, que le de sencillez; pero que aún no lo tenga no significa que nunca lo va a tener, él es el que decide. 

(con cariño a mis compañeros de noche, que me permiten disfrutar y vivir nuevas cosas. un abrazo a una víctima aleatoria a la que le debo una gran noche, por esto y más......) 

13/10/2007

domingo, 14 de octubre del 2007 a las 00:59
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Facultad preciosa ya alabada por muy pocos. Quizás en algunos momentos sea un problema para afrontar el día a día. Esta es quizás la causa de que llebe dos días sin escribir, sin ponerme delante del ordenador. Quizás no. Lo que puedo decir con seguiridad y sabiendome no equivocado es que el olvido esta infravalorado, que lo detestamos sobremanera y lo reducimos tanto como somos capaces. En la época contemporánea se esta intentando acabar con él. Se puede decir que es un enemigo común: de aquí el gran numero de agendas que compramos, el gran numero de palms y cosas raras que se comercializan para erradicar este supuesto límite.

Des de aquí deseo llevar a cabo una oda, un enaltecimeinto si se quiere, de esta capacidad que tan mal ha sido tratada. Quizás no podemos aplicarlo en todos los aspectos que nos atañen a lo largo de nuestra vida, este es quizás el defecto más manifiesto del olvido. Aún así el olvido debe ser tomado, ahora más que nunca, como una necesidad que nos permite crecer, aquello gracias a lo cual somos capaces de dejar atras nuestras culpas y nuestras mierdas y así empezar de nuevo, empezar de zero. Si quisiera ser poeta, ya dije que me excluya por incapacidad, diría que es como el zero absoluto o Kelvin que nos pemite el mayor rendimeinto. No es descavellada aunque si peligrosa esta comparación. Podemos llegar a defender el olvido como aquel zero absoluto que permite la máquina perfecta, pero no es esto lo que se defiende del olvido, puesto que ni yo ni ningún hombre es una máquinas: la libertad nos libera de tal posibilidad. El olvido es positivo siempre y cuando nos permita dejar atras aquello que no permita que seamos nosotros mismos, anulando aquello que nos obliga a estar afligidos. Es esto lo que tiene de positivo el olvido, nada más lejos. Recordar es bonito mientras no sea un peso sentimental que no permita nadar con la suficiente agilidad como para superar el peso del presente y por lo tanto no caer al fondo de la realidad, lo que conllevaría la muerte.  Sigo sin querer ejercer la poesia, mi talento no me lo permite.  

Es cierto que sólo uno defiende el olvido, mejor dicho el perdón (que hasta cierto punto tienen cierta semejanza). Este uno es el mismo que nos permite afrontar la realidad con seguridad, con la certeza de que aquello que no nos permite nadar no es en absoluto lo que juzga nuestra vida. Es él el que permite que el olvido sea factible en el hombre, es él el único que da sentido a esta capacidad hasta ahora repudiada, con él se torna preciosa y necesaria.

10/10/2007

jueves, 11 de octubre del 2007 a las 01:17
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dilúvio, horrorosa tromba de agua. bajaban litros de fria corriente por las calles mientras el mundo corre buscando donde resguardarse de la violencia de que son objeto. este era posiblemente el único momento en que dejabamos de lado las obligaciones, los miedos al que diran, ... y todos empezabamos a vivir como teniamos que hacerlo en ese momento. parece absurdo que tengamos que ser sacudidos por un bendaval de agua y viento para dejarnos de memeces; me asquea pensar que vivo rodeado de mascaras de normalidad, de refugios inventados donde nadie es libre, donde nadie es feliz, que aun es peor. nos montamos vidas, nos disfrazamos con mascaras y total para no ser felices, menuda tonteria. queremos ser, deseamos estar muy por encima de los demás, ser mejores que aquel que parece serlo más que nosotros,... pero nadie se para a pensar si realmente es feliz, si realmente quiere seguir viviendo así toda la vida,... al llover, como hoy ha sucedido, la gente responde a estas  posibles preguntas. la respuesta más usual es no querer salir de casa, no por miedo a mojarse, si no porque no merece la pena mojarse por lo que va hacer. todo hombre tiene la capacidad innata de calcular si algo le merece o no la pena; al llover lo que demostramos es que queremos tan poco nuestro día a día que nadie puede convencernos de que vale la pena salir a vivir como cada día. el día en que, aunque llueva, nos levantemos y podamos decir: "que bonito, un nuevo día que merce ser vivido como todo los anteriores, porque es así como quiero vivirlos todos", ese sera el día en que podremos decir que nuestra vida esta respuesta, que estamos viviendo como el corazon nos pide; pensad que sólo hay una sola manera para llegar a este punto, es buscando lo mismo que ayer. porque lo que ayer servia, hoy tambien sirve. la vida no se cumple en relativismos.

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